Hoolaaa amigos ;D
Aqui les va el capítulo 16 de esta 'super' historia . Que la disfruten amigos!!
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Capítulo XVI - Los Señores Oscuros.
Elbe y Gálar regresaron junto a los demás. Ingi los recibió con una sonrisa y Runi se posó en el hombro de Gálar.
- Te perdono.- le dijo con dulce picardía.- por no decirnos que eras mago.
Gálar sonrió y acarició a la drakia.
- Gracias Runi. ¿Aún quieres vivir conmigo?
- Por supuesto.- respondió muy digna.
- Por cierto.- dijo Ingi.- el chico se llama Aelwin y viene del Bosque Brumoso, al oeste de Nordri.
Los recién llegados lo saludaron sonrientes. Gálar se sentó frente al elfo y lo miró con detenimiento.
- ¿Qué sucedió, Aelwin?
El elfo se encogió de hombros.
- No me lo puedo explicar. Estaba yo descansando junto al lago, contemplando sus verdes y calmas aguas, cuando de súbito surgió de ellas el ertanio y comenzó a atacarme. Intenté huir pero la criatura me lo impedía, como si estuviera jugando conmigo al gato y al ratón. No se si me entiendes.
Gálar asintió; miró al duende y luego a Elbe.
- Es claro que el ertanio fue despertado por los Vigilantes Oscuros, pues solo ellos y los blancos tienen esa facultad, pero con qué fin, no logro verlo.
- Creo tener una idea.- dijo Ingi.- Lo único que se me ocurre es que su intención era atrapar a Elbe.
Gálar asintió.
- Pero yo no me encontraba en el lugar cuando el ertanio despertó. Además, estaba del todo interesado en Aelwin. A mí me notó cuando lo ataqué.
.- Lo que demuestra que las leyendas son ciertas, y al parecer, los Vigilantes tienen problemas para controlar a los ertanios.- comentó Gálar cruzando los brazos.
- ¿Aunque se trate solo de uno? - insistió Elbe, no muy convencida.
Gálar encogió los hombros y enarcó las cejas.
- Tal vez. Recuerda que no hablamos de los seis Vigilantes; solo de tres. ¡A propósito! - exclamó, mostrándose enojado.- Cuando te indiquemos que no hagas algo, por favor obedécenos, te aseguro que es por tu propio bien.
- ¿Lo dices porque ataqué al ertanio? ¿Pero qué hice mal? - preguntó Elbe, curiosa.
- No se puede atacar a un ertanio, Elbe. Te dije que están hechos de lo mismo que la propia tierra.- explico Ingi, con paciente sonrisa.- Solo debes tratar de dormirlos. ¡Hasta este chiquillo lo sabía!
- ¡No me llames chiquillo! ¡No soy un chiquillo! - se molestó Aelwin.- Después de todo, no pareces ser mucho mayor que yo.
- ¡Pues, te informo que tengo seiscientos años más que tú! Y si no fueras un jovencito inexperto, lo habrías descubierto casi de inmediato.- espetó Ingi, ceñudo.
Aelwin desvió la vista, enfurruñado.
- Presumido.- murmuró, muy despacito, para que el duende no lo oyera.
Aquella tarde acamparon junto al lago, y al día siguiente reanudaron la marcha.
Elbe se agachó para recoger las setas y colocarlas en el canastito. El resto se había quedado en el campamento realizando distintas tareas. No prestaba mucha atención a lo que hacía. Su mente divagaba entre un montón de preguntas e interrogantes. ¿Qué hubiera pasado con el mundo si Gálar no se hubiera arrepentido de abrir el Portal en último momento? ¿Por qué los Vigilantes Blancos le permitieron llegar tan lejos? ¿Es posible que los Señores Blancos sean menos poderosos que los negros? ¿Estaba ella capacitada para cumplir su misión? Todas estas preguntas se agolpaban en la mente de la joven una tras de otra. Pero un ruido cercano llamó su atención, distrayéndola. Rodeó unos arbustos que tapaban su visión y quedó paralizada cuando se encontró con Ivar, que con expresión ansiosa miraba a un lado y a otro, buscando algo.
- Ivar.- llamó incrédula.
El niño la miró con los ojos muy abiertos.
- Elbe… Elbe ¿Eres tú? ¿No es un truco de Angroda?
- Ivar ¿Qué haces aquí? ¿Dónde están los demás?
- ¡No te acerques! - exclamó el niño con desconfianza.
Elbe se detuvo, pero luego siguió avanzando despacio. Sonrió para tranquilizarlo.
- No temas Ivar. Soy yo, Elbe.
- ¿Es... cierto? - preguntó esperanzado.
Elbe asintió y le tendió los brazos. Ivar dudó un instante pero también extendió los suyos. Sin embargo cuando se fundieron en un abrazo, Ivar se diluyo en una negra voluta de humo. El suelo bajo sus pies desapareció y Elbe calló en un negro vacío con un grito de espanto.
El fondo de la fosa era oscuro y pantanoso. Con un escalofrío de horror, reconoció el mismo espantoso lugar que soñara tiempo atrás, en aquella pesadilla. Salvo que ahora lo estaba viviendo de verdad.
Tratando de controlar el pánico, Elbe recordando las salidas del pozo en su sueño, buscó la abertura que le permitiría escapar y empezó a arrastrarse por ahí. Aunque hasta ahora, a diferencia de la pesadilla, no había oído ningún rugido ni le había llegado ningún hedor pestilente, el miedo carcomía cada parte de su ser.
Tal como en la pesadilla, la abertura fue elevándose hasta que pudo correr erguida; entonces llegó al espacio circular. Elbe elevó la vista y tal como suponía, desde lo alto la observaba Angroda. Tocaba su frente con una tiara que se adornaba con el Ojo de Dragón. Su expresión era gélida cuando habló.
- Me has causado muchos problemas, primita, pero por fortuna eso se acabó.
El corazón de Elbe latía con violencia, pero su voz sonó desafiante.
- Aún no aceptas tu derrota, Angroda. No te perdonaré que hayas manipulado mi cariño por Ivar para engañarme. Esta vez me aseguraré de una vez por todas de que me dejes en paz.
Angroda rió entre dientes.
- Siempre tan arrogante. Pero no es a mí a quién has de enfrentar, si no que a los Señores Oscuros.
- ¿Qué? No es posible - musitó Elbe. Miró en rededor y descubrió sorprendida que las paredes que la circundaban a cierta distancia, estaban tapizadas de sendos espejos; de cuyos reflejos empezó a supurar una siniestra negrura, que fue envolviéndola en un abismo de desesperanza y horror.
Elbe sintió el más paralizante escalofrío, cuando percibió juntó a ella la presencia de tres criaturas nebulosas, dos masculinos y una femenina; semejantes a espectros blasfemos. Con infame regocijo, los Vigilantes Negros la torturaron con la visión de la más horrenda condena para ella y los suyos, de no acceder a sus demandas. Como si de un río de aguas demenciales se tratara, el alma de la joven fluyó a través de visiones y sensaciones de caótico dolor, que desgarró perversamente su esencia, y la hizo gritar con el más repugnante horror.
Sin embargo, en ese instante de abandono hacia la negrura, una luz brilló. Intensa; pletórica de paz y dulzura. Recorrió el cuerpo de la joven y rescató su alma de las tinieblas. Dos entidades femeninas y una masculina; Los Vigilantes Blancos la cubrieron de su amor puro y eterno.
- No te rindas, Elbe. Nosotros estamos siempre contigo.
En ese momento, los espejos se quebraron.
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Besitos a todos!!! ;D
Publicado:Mie Oct 31, 2007 11:25 am
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Uuuhh, muy buena
Me encanta!
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Publicado:Jue Nov 01, 2007 8:54 am
Saphira
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Hoolaaa amigos de El Rincon Del Fans . Despues de una larga espera aqui les entrego el capítulo 17 de mi historia, que se titula: Aclarando dudas
Espero que lo disfruten amigos!!.
PD: Amigo Dragontrainer, ya leí tu mensaje y pronto estaré ahí. Faltan poquísimos capítulos ya . Muchas gracias amigo!!
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Capítulo XVII - Aclarando dudas.
Elbe quedó tirada ahí, en medio del espacio circular. Sentía mucha pena; una pena que no tenía fin y sollozaba. Ya no le quedaban fuerzas para luchar, y no le importó que Angroda ordenara a un grupo de goblins que la atrapara.
De todas maneras eso no ocurrió; porque cuando las maliciosas criaturas se acercaban a la joven, fueron atravesados por finas flechas. Angroda lanzó un grito. De inmediato se dio la alarma y cientos de goblins aparecieron por distintas partes; pero ya Aelwin había ingresado por el túnel y disparaba flechas a diestra y siniestra. Lo seguía de cerca Ingi, que convertido en remolino, lanzaba hojas que se incrustaban en la piel de los goblins como si de navajas se tratara. Runi no se quedaba atrás. Con su hálito blanco congelaba rostros, piernas y también el suelo, haciendo que los pequeños demonios patinaran y se dieran de bruces.
Llena de ira, Angroda levantó los brazos para atacar a Elbe, pero Gálar desvió el hechizo y corrió hacia la joven.
- ¡Elbe! - exclamó tomándole la cabeza.- ¿Estás bien?
Angroda aprovechó el descuido para volver a atacar, pero Gálar fue nuevamente más rápido. Furioso, elevó un brazo hacia la bruja, obligándola a levitar.
- ¡ESTOY HARTO DE TI! ¡RODIAN! - Gálar levantó la mano libre hacia la bruja, con un movimiento circular. De inmediato se escuchó como se rompían casi todos los huesos de Angroda.
La bruja lanzó un horripilante alarido.
- Gálar, no.- suplicó Elbe con voz débil, pero Gálar no la escuchó.
- ¡Dile a los Negros que dejen en paz a Elbe y a nosotros! ¡Diles que no les temo y que si dañan a Elbe, buscaré hasta en lo más recóndito de la creación como hacerles pagar! Aunque signifique mi propia perdición. A ti te digo que no tengo ni un tercio de la piedad de Elbe. ¡Si vuelves a intervenir en nuestras vidas te haré algo peor que lo que te acabo de hacer!
¡SONEN! - Gálar repitió el movimiento con el brazo libre y se escuchó el sonido de los huesos regresando a su lugar. Angroda gimió. Gálar bajó el brazo y la bruja se desplomó en el suelo, inconciente.
Con suma delicadeza, Gálar tomo a Elbe entre sus brazos y todos se marcharon de ahí.
Ya en el campamento, Gálar dio de beber a Elbe una infusión calmante que la relajó y la hizo dormir por el resto del día. Runi se acurrucó junto a ella y lamió su frente con su helada lengua, despejando sus pensamientos. Aelwin cantó una bella canción élfica, que apaciguó su alma y le reconfortó su corazón.
Cuando despertó, al medio día siguiente, tenía mucha hambre y preguntas que hacer.
- Somos todo oídos. - dijo Ingi después de pasarle un tazón de humeante sopa de verduras y un pedazo de recién horneado pan.
- Lo primero es... Gálar ¿Por qué le provocaste tanto dolor a Angroda? Aunque ella se lo mereciera.- terminó en un susurró.
Gálar desvió la vista. Su expresión era inescrutable.
- Elbe. La dulce y buena Elbe. ¿Sabes que tu nombre significa aguas claras y puras? - preguntó con aire pensativo. Vio que la muchacha negaba.- Sí... Bueno... En realidad no le rompí los huesos, solo le hice creer que lo había hecho.
- Pero el dolor es el mismo.- argumentó Elbe, con aire acongojado.
- ¡Oh! No lo es, te lo aseguro. Una parte de su mente siempre supo la verdad. Si hubiera tenido la suficiente experiencia habría anulado mi hechizo.
Elbe permaneció en silencio. La inseguridad y la angustia reflejada en el rostro.
- Elbe ¿Qué es lo que te molesta? - Gálar la miraba fijamente, pero su voz era amable.
Elbe dudó, pero por fin se decidió a hablar.
- Gálar. Usaste magia negra ¿Verdad?
Gálar, que estaba sentado y con ambos brazos descansando sobre los muslos, se llevó ambas manos a la cara; en actitud reflexiva.
- Tal vez sería bueno corregir ciertos conceptos sobre Los Vigilantes y la magia. Has avanzado lo suficiente en tu aprendizaje para que no te confunda.
Elbe pestañeó expectante.
- Verás. No existe en realidad la magia blanca o la magia negra. La magia es magia, la intención al usarla es la que marca una u otra tendencia.– explicó Gálar.
Elbe volvió a pestañar.
- No creo entenderlo del todo. Se supone que la energía esta dividida en positiva y negativa, debido a que la misma emana de los Vigilantes, que a su vez están polarizados.
- Si y no - intervino Ingi – Porque la energía de los Vigilantes, aunque opuestas, en la creación conviven armoniosamente la una y la otra. Observa el paisaje con detenimiento y encontrarás tanto la presencia de los Vigilantes Negros como la de los Vigilantes Blancos.
- No es difícil de entender si piensas que los Vigilantes viven todos juntos en Derbornia, su mundo.- dijo Runi - Cuando era pequeña un viejo y sabio drakia me dijo que los Vigilantes Blancos eran consortes de los Vigilantes Negros. ¿No les parece romántico? - suspiró la drakia con ensoñación.
- Supongo que lo importante de todo esto, es que el uso de la magia implica riesgo, responsabilidad y consecuencia; no importa si es blanca o negra.- señaló Aelwin.
- ¡Bien dicho chico! - exclamó Ingi, logrando una gran sonrisa del elfo.
- Pero respondiendo tu pregunta,- Gálar cruzó los brazos sobre el pecho.- Es verdad que mi energía personal sincroniza mejor con la energía negativa. Esa es mi respuesta Elbe.- Gálar miró a la joven con aire resignado.
- Eso explicaría por qué hay dos Elegidos. Gálar es el Elegido Negro y Elbe la Elegida Blanca.- Aelwin sonrió cuando todos lo miraron interrogante.- ¡Polaridad! Como en toda la creación de Nerthus. Seguramente siempre ha sido así, solo que no nos habíamos dado cuenta.
.- ¡BRILLANTE, CHICO! ¡Este muchacho llegará lejos, se los digo yo! - sentenció Ingi. El elfo se ruborizó de pura satisfacción.
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Saludos y un gran abrazo!!!
Publicado:Mar Nov 06, 2007 1:16 am
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Muy bueno el avance, como todo el resto de la historia
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Publicado:Jue Nov 08, 2007 7:28 am
Saphira
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Hoolaaaaaaaaaaa amigos ... aqui estoy de nuevo... estos días cercanos al fin de año, me mantienen alejada de la escritura pero aqui vamos con un nuevo capítulo, el 18 por si no lo sabeis jejeje. Por fin nuestros amigos han llegado al Oráculo, donde podrán preguntar como destruir el Portal... ¿Les proporcionará este la respuesta? ¿Será el fin de sus desventuras? tatata taaaaan ... leanlo y lo sabrán jijiji . Que lo disfruten!!
PD: Un gran saludo al amigo Dragontrainer por su amables respuestas!!
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Capítulo XVIII - El Oráculo.
Se acercaba ya el mediodía cuando el grupo alcanzó las estepas. Elbe las contempló con detenimiento y luego, estrechando los ojos, apreció las sombras que se vislumbraban más allá de ellas, y que conformaban el bosque de Nar. Frunció en ceño.
- ¿Dónde está el oráculo? No veo nada.
Gálar pasó un brazo por sus hombros. Miró las estepas con ojos luminosos.
- ¡Ah! Pero está ahí... Está ahí. Oculto para el ojo común y no iniciado. Después de mucho buscar e investigar, hace algún tiempo descubrimos como hacerlo visible para nosotros.- se agachó para dar un rápido beso a al joven y se volteó a mirar a Ingi. Su sonrisa demostraba emoción.
- Esta noche se celebra el solsticio de verano. Lo logramos Ingi. Al fin... – susurró.
Ingi devolvió la sonrisa. Sus rostros reflejaron todas las emociones que los embargaban. Después de tantos años buscando; de avances y retrocesos, habían llegado a la meta. Pronto conocerían la forma de recuperar a la pequeña
Níbel
- ¡Por fin lo logramos!.- Gálar alzó en brazos a Elbe y bailó con ella en medio de risas y felicidad. La idea de que la respuesta del oráculo fuera desfavorable, no cabía en ninguno de los presentes. El resto del día transcurrió tranquilo, alegre y expectante.
Durante el crepúsculo, Galar purificó su cuerpo, bañándose en un estero que fluía cerca de ahí. Cuando el sol se ocultó por completo, el encanto comenzó. Ingi pintó en la frente de Gálar “El Ojo De Nérthus”. Un símbolo en forma de ojo, con los colores negro y blanco, que representaba a los seis Vigilantes y a Nérthus mismo. Después le dio de beber una poción basada en menta, rosa y otras hierbas, para activar su psiquis. Gálar encendió la vela y el incienso que sostenía Elbe. Luego pasó un dedo por el aceite de menta que le ofrecía Aelwin en un pocillo y se untó El Ojo de Nérthus con él.
- Aelwin, sería bueno para este encantamiento, si entonas algo alegre, para crear un ambiente animoso.- pidió suavemente Gálar.
Aelwin accedió y cantó una risueña canción.
Gálar se concentró. Invocó en su interior el poder de los Vigilantes. Luego recitó el encanto:
Por la luna, en la noche de los bosques.
Por el silencio de los lugares antiguos.
Por los secretos de los ritos arcanos.
Por el parpadeo del ojo de Nérthus.
Abran nuestros ojos, Vigilantes.
Ayúdennos a contemplar lo invisible.
Permítannos ver lo nunca antes visto.
Por el poder de la luna,
Por el poder de la visión clara.
¡Que el oráculo se muestre ante nosotros!
Terminado Gálar de pronunciar el encanto, pasaron unos instantes de ansiosa expectación y de pronto, ante la maravilla de todos, el oráculo se hizo visible.
En medio de las estepas, a medio kilómetro de ellos, se materializó una plaza empedrada de forma cuadrada. Dentro de la misma se erguían seis elevadas piedras; menhires para ser más exactos, que formaban un círculo. En el centro de la plaza se ubicaba el oráculo.
El oráculo consistía en un pozo hecho de piedra, no muy alto y cuyas aguas reflejaban el cielo nocturno.
- Los seis menhires representan a los seis Vigilantes.- dijo Ingi.
- ¿Eso quiere decir que también podemos consultar a los Vigilantes Negros? - Elbe vio que Ingi asentía.
- Así que un hechicero también puede consultar este oráculo.- comentó.
- Si descubre cual es el encanto que hace visible el Oráculo, por supuesto.- aclaró el duende.
- Elbe,- dijo Gálar de pronto.- yo tengo muy claro que pregunta hacer y es solo una, de modo que puedes aprovechar las otras dos. ¡Ah! Y no preguntes dónde queda el Portal, recuerda que yo lo sé.
-La luna llena está sobre nosotros. Pronto será media noche.- anunció Aelwin, mirando el cielo.
-Tú primero, Elbe-. Ofreció Gálar.
- ¿Estás seguro?
Gálar asintió con una sonrisa.
- He esperado once años, puedo esperar unos minutos más.
Elbe sonrió y se acercó al pozo.
- ¿Debo primero invocar a los Vigilantes Blancos?
- Solo haz la pregunta a los Vigilante Blancos.- respondió Gálar.
Elbe asintió.
- ¿Ahora?
- Solo puedes preguntar mientras la luna se refleje por completo en el pozo.- indicó Gálar.
Elbe esperó a que eso ocurriera y formuló su primera pregunta.
- Vigilantes Blancos ¿Cómo puedo destruir el Portal?
Sobre el blanco reflejo de la luna, se dibujaron unas letras.
- Con la energía de Nérthus.- se pudo leer.
La respuesta confundió a la joven.
- ¿Dónde la encuentro?
- En la creación.- respondió el oráculo.
- ¿Cómo lo hago?
- Une la energía de los Vigilantes Blancos y Negros.
- ¿Qué sig...
- ¡ELBE NO PUEDES HACER MAS DE TRES PREGUNTAS! Va contra las reglas.- la detuvo Ingi.
Elbe, concentrada en las preguntas y respuestas que le daba el oráculo, no comprendió al principio.
- ¿Mas de tres preguntas?
Miró las aguas del oráculo una vez más y vio que el reflejo de la luna ya abandonaba sus aguas. Después miró a Gálar, su rostro estaba desencajado de horror. Entonces comprendió lo que acababa de suceder. Había ocupado las tres preguntas.
- ¡Gálar! – musitó - ¡Gálar, lo siento!
El oráculo empezó a hacerse invisible. Ocultándose otra vez para el mundo, y solo podría invocarse en un año más, para el próximo solsticio de verano.
Con rostro acerado, Gálar contempló a la joven unos segundos y luego giró en redondo y se alejó del lugar.
Cuando había avanzado ya unos metros se detuvo. Entonces un sonido salió de él. Un grito, que fue creciendo y ampliándose hasta convertirse en un rugido invadido de rabia, amargura y frustración.
Gritó varias veces, como si de esa manera lograra expulsar el lacerante dolor de su alma.
- ¡Gálar lo siento! ¡De verdad lo lamento!.- lloró Elbe acercándose a él.
Gálar se volteó para encararla. Su rostro estaba anegado de furiosas lágrimas.
- ¡Once años, Elbe! ¡ONCE AÑOS DURANTE LOS QUE LUCHE PARA LLEGAR A ESTE MOMENTO Y TU ME LO HAS ROBADO! Me lo has robado.- repitió con voz quebrada.
Elbe ahogó un gemido.
- Solucionaremos esto Gálar. Recuperaremos a Níbel. ¡Encontraremos la forma!- intentó consolarlo Elbe, con voz temblorosa.
- ¡¿Cómo, Elbe?! La única forma es consultando al oráculo. ¿Esperarás tú un año para destruir el Portal? Yo no.- Gálar tomó a la joven por los hombros.- ¡Por los más sagrado, muchacha! Te dije como me sentía. ¡Te expliqué todo lo que he sufrido!
- ¡Basta Gálar! En realidad la culpa de todo esto no es de ella- intervino Ingi con angustia
Gálar la soltó. Miró al duende con expresión desgarrada.
- Claro que no es su culpa, Ingi. ¿Crees que no lo sé? ¡Y es precisamente eso lo que me está matando! - Gálar giró una vez más y se alejó rápidamente.
- Gálar. ¿A donde vas? ¡No te vayas! - rogó Elbe.
Runi revoloteó nerviosamente y se apresuró hacia el joven.
- Gálar no te vayas. No nos dejes ¡Somos una familia!- suplicó la drakia.
- Déjame en paz, Runi... Solo déjenme en paz todos ustedes.- Gálar caminó hasta salir de las estepas, pasó junto a Día y Noche sin mirarlos y se perdió entre las sombras.
Elbe cayó de rodillas llorando desconsoladamente. Ingi la abrazó tratando de reconfortarla.
Runi regresó a toda prisa y se refugió en los brazos de Aelwin, que observaba la situación con tristeza.
-Ingi ¿Volverá, Gálar? - preguntó el elfo.
- No lo sé, Aelwin... - el duende suspiró con pesar.- No lo sé.
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Saludos y Abrazos para todos!!!
Publicado:Vie Nov 16, 2007 2:15 am
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Está muy buena la historia... ¿Qué puedo opinar que no haya dicho ya?
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Publicado:Jue Nov 22, 2007 11:18 am
Saphira
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Hoolaa amigos
Hoolaaaaaa amigo DragonTrainer ;D
Para que no se pierdan, aquí esta el capítulo 19... Falta poquisimo ;P . Que se entretengan!!
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Capítulo XIX - La Propuesta.
Gálar hundió la cabeza en las frías aguas del río, después se incorporó sin prisa.
No se volteó, pero sintió la presencia de Angroda detrás de él.
- Eres muy valiente o bien muy tonta, para venir a importunarme- dijo con indiferencia.
- Vengo a hacerte una propuesta.- explicó ella con suavidad.
Gálar la miró con las cejas alzadas, en un gesto de incredulidad.
- Te aseguro que ninguna propuesta tuya me puede interesar.- señaló alejándose.
- Escúchame Gálar, mi propuesta nos ayudará a los dos.
- Márchate Angroda.- la voz de Gálar reflejó un leve hastío.
- ¡Se como puedes recuperar a tu hermana Níbel!
Gálar se detuvo en seco.
- Mientes.- dijo inseguro.
Una sonrisa triunfante se dibujó en el rostro de la bruja.
- Te digo la verdad. Los Vigilantes Negros me lo revelaron.
Gálar frunció el ceño.
- Y me lo dirás a cambio de que te ayude. No traicionaré a Elbe...
- Sé que no lo deseas pero ¿Qué es lo más importante para ti en este momento?
- No comprendes, yo la...
- Muy tierno Gálar- interrumpió Angroda.- pero en verdad ese sentimiento en nada te ha ayudado para recuperar a tu hermana. ¿Piensas que Elbe arriesgará su misión, esperando a que tú encuentres otra forma de rescatar a Níbel? El oráculo no se abrirá hasta un año más y si buscas otro oráculo en tierras lejanas ¿Cuánto tiempo crees que demorarás en encontrarlo? ¿Cuánto tiempo más tardarás en descubrir como hacerlo visible? La pequeña Níbel está bien, yo lo sé.
Gálar la miró ansioso.
- ¿Níbel está bien? ¿Cómo lo sabes?
- Los Vigilantes Negros me lo dijeron. Gálar, ella está esperando por ti.
Te ha esperado por años. ¿Cuanto más la vas a mantener en ese lugar?
¿No comprendes que ella te llama para que la rescates? Lo has sentido
¿No? Has oído su voz llamándote.
Gálar cerró los ojos con dolor y asintió en silencio.
- Unete a mí Gálar. Abre el Portal, recupera a Níbel y vive con ella feliz. Te aseguro que Elbe estará bien; ella es fuerte.
Gálar miró el suelo por unos interminables segundos. Después levantó la vista y miró fijamente a Angroda. En su rostro no se reflejaba ninguna emoción.
En forma de remolino, Ingui buscó incansablemente a Gálar durante tres días, después de los cuales y ya resignados, el grupo reinició la marcha. Guiados por el duende, ingresaron a la región de Austri y ahora viajaban hacia el sur de la misma, rumbo al Portal.
Elbe contempló el paisaje con aire distraído.
- Ya han pasado tres semanas desde que Gálar se fue. No volverá ¿Verdad?- preguntó con voz apagada.
El duende miró a la joven con tristeza.
- No lo sé Elbe.
- No lo hará. De lo contrario se habría dejado encontrar por ti, cuando durante los primeros días, lo buscaste por todos lados. Seguramente usó un encanto de invisibilidad.- aseguró ella, con desazón.
Ingi no supo qué responder, así que guardó silencio.
- Después de que destruya este Portal, buscaré otro oráculo y averiguaré donde hay otro Portal, averiguaré como y rescataré a Níbel; después destruiré ese Portal y luego llevaré a Níbel junto a su hermano.- el rostro de Elbe reflejaba congoja pero también determinación.
Una vez más Ingi guardó silencio. Elbe continuó.
- No importa cuanto tiempo me tome hacerlo, yo lo haré. Se lo debo a...
- ¡GALAR!
Cuando escuchó el grito de Runi, Elbe se interrumpió y miró ansiosamente hacia todos lados, entonces vio que la drakia volaba rauda hacia una solitaria figura que se acercaba por el camino.
- Gálar... –susurró, incrédula al principio. Pero luego, ya segura, gritó su nombre y corrió hacia él con los brazos abiertos.
Gálar se había detenido para saludar a Runi, que revoloteó alegre alrededor de él. Luego vio a Elbe y abrió los brazos para recibirla. Se estrecharon en un fuerte abrazo. Elbe apoyó su mejilla en el pecho del joven, lagrimas de felicidad rodaron por sus mejillas.
- Has vuelto... – susurró.
Gálar inclinó la cabeza y la apoyó sobre la de ella, sin embargo su expresión era inescrutable.
Elbe se apartó un poco y lo miró seria.
- Gálar, después de destruir este Portal iremos en busca de otro oráculo y...
Gálar la silenció colocando un dedo sobre su boca. Luego secó sus lágrimas.
- Elbe. Haremos lo que debamos... Tan simple como eso.- sonrió con suavidad, aunque su mirada seguía siendo indescifrable. Pero Elbe, feliz como estaba, no lo notó.
Gálar pasó un brazo por los hombros de la joven.
- Ahora vamos a ver a ese viejo zorro de Ingi y al listillo de Aelwin.
Gálar regresó, pero ya no era el mismo. Sonreía muy poco y casi siempre estaba pensativo y taciturno. Elbe comprendía el motivo, e intentó en varias ocasiones hablarle de Níbel, para asegurarle que no descansaría hasta recuperarla, pero en todas las ocasiones Gálar dejó en claro que no quería tocar el tema.
- ¡Hey! ¡Chicos! - llamó animoso Ingi una tarde. Cuando solo faltaban días para alcanzar el Portal.- Aelwin y yo compusimos una canción.
- Pues, queremos oírla.- dijo Runi, acomodándose en la rama de un árbol.
Ingi y el elfo sacaron sus instrumentos (un laúd y una flauta) y la canción empezó.
Tenía un ritmo pegajoso y una letra muy divertida. Runi reía a mandíbula batiente; lo mismo que Elbe, que sentada en las piernas del joven mago, reía sin parar. Incluso Gálar pareció recobrar su antiguo buen humor, soltando varias carcajadas. En un punto de la canción, que era solo instrumental, el elfo y el duende se pusieron a bailar y sus movimientos resultaban tan cómicos, que las risas de los espectadores aumentaron en intensidad.
De pronto, sin embargo, Gálar se puso tenso y escrutó los árboles. Apartó a Elbe y se encaminó a los mismos.
- ¿Qué pasa? - preguntó la joven.
Galar alzó las cejas en actitud casual.
- Nada.
- Como te paraste tan de repente.
- ¡Ah! Es que necesito... Tú sabes, este cuerpo traicionero... – Galar sonrió con aire de disculpa.
- ¡Oh! ¡Desde luego! - murmuró Elbe poniéndose colorada.
Gálar se perdió entre los árboles. Ingi y Aelwin seguían tocando y bailando, pero perdían el ritmo. Sus rostros se mostraban concentrados, como si trataran de oír algo. Por fin los dos se detuvieron y miraron hacia los árboles. El duende hizo ademán de acercarse a ellos, pero entonces Gálar regresó.
- ¿Todo bien hermano? - preguntó Ingin.
Gálar sonrió. Sus ojos brillaban con expresión indefinible.
- Sí, sí.- respondió - De perlas.
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Saludos y abrazos!!
Publicado:Vie Nov 23, 2007 2:04 pm
Queen
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que liiindo me eeencantaaaa jeje felicidades ^^
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El amor es la amistad en llamas
Publicado:Mar Nov 27, 2007 8:12 am
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MUY BUENO el avance, esta vez me dejaste picado y con más ganas de seguir leyendo que otras veces. ¡Sigue así!
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Publicado:Mie Nov 28, 2007 1:07 pm
Saphira
Asunto:
Transeúnte
Registrado: 09 Ago 2007
Mensajes: 24
Hoolaaa amigos de El Rincón del Fans . Aquí les traigo el penúltimo capítulo de esta 'super' historia jijijiji . Ya se viene el gran final jejeje.
Que se entretengan!!. AAhhh... muchas gracias Queen por tus palabras, son una gran motivación!! y un gran abrazo a DragonTrainer por tus palabras y buen ánimo. Muuuuuuuuuuuuuuuuuuchas gracias.
Elbe cerró el libro. Era un volumen muy antiguo, que Gálar le había facilitado. El libro era parte de la extensa biblioteca que, bajo un encanto de miniatura, el joven guardaba en el carro.
Ella y Gálar habían estudiado por tres días un encanto que descubrieron en el libro y que unía la energía de los Vigilantes Blancos y Negros.
- Lista.- dijo ella.
- ¿Segura de que lo has interiorizado bien? - preguntó Gálar.
Elbe asintió.
- Bien. En marcha, entonces. Estaremos frente al Portal al medio día.
- No puedo creer que estemos tan cerca.- murmuró la joven, y se incorporó para levantar el campamento.
Cuando el sol brillaba en lo alto, el grupo se detuvo ante una elevación de roca. La piedra estaba pulida y lisa, pero maltratada por el tiempo y la intemperie. Sobresalía, además, un arco tallado pero seguramente muy antiguo, porque apenas se notaba.
- Este no es el Portal en sí.- aclaró Gálar.- Es solo la entrada a la cueva que esconde el verdadero Portal.
- ¿Cómo entraremos? Veo un arco pero no una entrada.- preguntó Elbe.
- ¡Ah! Es fácil.- respondió Gálar.- Si hubieras tenido una formación formal lo sabrías.
El joven mago sacó un frasquito con aceite de menta y después de untar un dedo en él, dibujó un ojo de Nérthus dentro del arco. De inmediato la piedra dentro del arco se definió como puerta y giró dejando ver un oscuro pasillo, iluminado solo por la tenue luz de antorchas empotradas en las paredes.
- Les he dicho a los muchachos que es mejor que te esperemos aquí.
- ¡No vendrán conmigo! - se sobresaltó la joven.
- Esta es tú misión, Elbe. Nosotros te hemos acompañado tan lejos como es posible.- explicó Gálar.
La joven dudó.
- Animo Elbe. Todo saldrá bien.- dijo Ingi. Aelwin y Runi también la alentaron.
Elbe respiró hondo.
- ¡No fallaré, muchachos!- aseguró.
- ¡Esa es mi chica! - Gálar abrazó y besó a la joven.
Elbe entró en el túnel. Las paredes eran lisas y sin ningún dibujo. A cierta distancia de la entrada, el túnel torcía hacia la izquierda. Elbe dobló y ahogó una exclamación. El túnel se había convertido en una cámara. Pero lo que la asombró fue que, en el lado opuesto de la misma, se erguían seis enormes estatuas. Tres estaban esculpidas en la más negra y brillante amatista. Dos hombres y una mujer. Frente a ellos, tres esculturas realizadas en el mas puro, blanco y nacarado mármol. Dos mujeres y un hombre. Eran los Vigilantes. Estaban alineados de tal manera, que un hombre siempre enfrentaba a una mujer. Tenían los brazos levantados y los dedos de los Vigilantes Negros se entrelazaban con los dedos de los Vigilantes Blancos. Demostrando la armonía entre ambas fuerzas complementarías.
Elbe notó que, pese a que los rostros de los Vigilantes Negros demostraban crueldad, así como las expresiones de los Blancos reflejaban bondad, se miraban los unos a los otros con infinito amor. Recordó las palabras de Runi, acerca de que los Vigilantes Blancos y Negros eran consortes entre sí y se preguntó si sería verdad.
Los Vigilantes con sus brazos levantados y sus dedos entrecruzados, formaban algo semejante a un corredor, al final del cual se llegaba al Portal.
El Portal era una amplia abertura, cuya parte superior tenía forma ojival, y estaba enmarcada con sencillez. En lugar de puerta había agua, como si de un estanque de aguas azules se tratara, solo que se erguía en forma vertical. A Elbe le sorprendió mucho que aquellas aguas no se derramaran.
Elbe no sabía como abrir el Portal, pero eso no importaba, porque su intención era destruirlo.
Cerró los ojos para preparar su estado de ánimo y llevar a cabo el encanto, pero sintió unos pasos que se acercaban y volteó para encontrarse con Gálar, que la miraba con seriedad.
- ¿Vienes a asegurarte que lo haga bien? - le preguntó.
Gálar no respondió; entonces Angroda apareció detrás de él.
Elbe se sobresaltó.
- ¿Qué significa esto? ¿Qué hace Angroda aquí?
La expresión de Gálar era sombría.
- Tengo que recuperar a Níbel... Elbe, debo hacerlo.
El corazón de Elbe empezó a latir con fuerza.
- ¿Recuperarla? No entiendo. ¿Dónde están Ingi, Aelwin y Runi?
- Tus amigos sintieron de pronto la imperiosa necesidad de dormir.- explicó Angroda con una maliciosa sonrisa.
Elbe se concentró en Gálar.
- ¿Qué es todo esto? Gálar, tengo que destruir el Portal. Lo sabes. ¿No es así? ¿Entonces qué pretendes?
Los ojos de Gálar brillaban de manera extraña.
- Ya te lo dije. Tengo que recuperar a Níbel y lo haré ahora. Angroda me dijo como hacerlo, a cambio yo abriré el Portal.
- ¿Y por recuperar a tú hermana, condenarás al mundo al caos?.- Elbe temblaba por la rabia y la decepción.
- Angroda me aseguró que el mundo no será destruido.
- ¡Tienes razón, Gálar! ¡Talvez Los Negros solo pretenden esclavizarnos!
- ¡Elbe! Voy a recuperar a mi hermana y ni tú ni nadie podrá impedírmelo.
Elbe lo miró ¿Quién era aquel personaje que se plantaba delante de ella? ¿Que había sido de su amado Gálar? Se sintió completamente vacía.
- Te equivocas, Gálar.- aseguró.- En eso te equivocas. ¡STOBLAMIAN!- una descarga de energía salió de sus manos y atacó al mago, pero él la desvió con un encanto.
- No me hagas perder el tiempo Elbe. Como Elegida eres poderosa, pero aún eres principiante y té falta mucho para alcanzar mi nivel.
Elbe lanzó un gruñido cargado de desengaño y frustración.
- ¡TURSNIA! - gritó y una ráfaga de viento y nieve envolvió a Gálar.
-¡EIFAR! - dijo él y en el acto la tormenta de nieve desapareció.- ¡Ya es suficiente! ¡NIDERLIA! - exclamó después y Elbe salió expelida con violencia hacia atrás, dando de lleno contra la pared.
Se golpeó con fuerza la espalda y la cabeza. Gimió de dolor, mientras Angroda soltaba una risita.
Elbe miró a Gálar, lágrimas rodaron por su rostro.
- ¿Por qué Gálar? - sollozó.- ¡Habíamos hecho tantos planes!
El rostro de Gálar se contrajo de amargura.
- ¡Te atreves de hablar de planes! ¿Fui yo quién rompió nuestros sueños, como si fueran una burbuja de cristal? Nunca te perdonaré que me hayas llevado a hacer esto.- siseó, acercándose a ella.- ¡Todo pudo ser tan distinto! Pero tú lo echaste a perder.
Elbe estaba paralizada por el odio que emanaba del mago.
- Gálar... – suplicó.
- Angroda me reveló como recuperar a Níbel.- explicó con frialdad.- ¿Sabes? Es tan sencillo que al recordar todos los pasados años de inútil búsqueda me dan ganas de llorar... Una vida, Elbe. Solo debo canjear a mi Níbel por otra vida.
La joven comprendió la situación con meridiana claridad. Gálar iba a cambiarla a ella, Elbe, por la vida de su hermana.
Elbe sonrió con tristeza; parecía justo. Después de todo ella privó al mago de descubrir como traer de regreso a la pequeña hermana.
De pronto tuvo una idea. Tal vez no estaba todo perdido para el mundo.
- Gálar.- susurró, para que Angroda no la oyera.- después de entregarme a cambio de Níbel, destruye el Portal. ¡Aún podemos salvar al mundo! ¡Por favor!
Gálar observó a la joven fijamente, no había emoción en su rostro, luego se alejó de ella hacia el Portal.
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Muy buen capítulo, te deja con el suspenso. No dejas de preguntarte qué va a pasar. ¿Era el penúltimo? ¿Eso significa que el que viene es el capítulo final?
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Publicado:Mie Dic 12, 2007 7:25 am
Queen
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Mensajes: 97
Ubicación: En un palacio rodeado de lagos
ahhh me dejaste picada... en serio eres excelente.. estare esperando el otro capitulo ansiosa.
Jeje, saludos
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El amor es la amistad en llamas
Publicado:Vie Dic 14, 2007 10:22 am
Saphira
Asunto:
Transeúnte
Registrado: 09 Ago 2007
Mensajes: 24
Hoolaaaa amigos de este super foro .
Y lo prometido es deuda, asi que aqui tienen el final de mi historia acerca de Elbe y Gálar. Ha sido toda una experiencia escribir y terminar mi primera obra. He dejado varias si concluir jejeje . Mis agradecimientos a Dragontrainer, un super buen partner que se dio el tiempo de leer y comentar esta humilde historia ;D. Muuuchas graacias amigo!!!!! y muchas gracias tambien a la amiga Queen por empezar e interesarse en esta historia y a todos los 'invisibles' lectores que han posado sus ojitos sobre estas lineas . Despues de estas fiestas que se avecinan, volveré con otras historias jijijiji. No les había dicho que me gusta escribir ;P . Espero que disfruten este último capitulo.
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Capítulo XXI - El Intercambio.
Después de concentrarse, Gálar inició el encanto que abre el Portal.
Guardianes del norte,
Poderes de la tierra,
Abrid el Portal.
Guardianes del este,
Poderes del aire,
Abrid el Portal.
Guardianes del sur,
Poderes del fuego,
Abrid el Portal.
Guardianes del oeste,
Poderes del agua.
Nérthus lo ordena.
¡Abrid el Portal!
Las azules aguas del Portal se derramaron y un ser, resplandeciente y majestuoso apareció en su lugar. Lo rodeaba un haz de luz azul y todo a su alrededor vibraba.
Elbe estaba tan maravillada, que por un momento se olvidó de lo demás. Angroda también estaba impresionada.
- No puedes pasar.- dijo el Guardián con voz profunda y calma.
Gálar habló sin titubeos.
- Guardián, hace años yo te ofrecí una pequeña vida a cambio de que permitieras el paso de Los Vigilantes en mi mundo.
- La transacción no se concretó.- fue lo que contestó el Guardián.
- Pero ahora yo te ofrezco otra vida a cambio de aquella. Una vida que tiene manejo sobre la magia. ¿Aceptas?
El Guardián pareció sopesarlo unos instantes.
- Acepto.- dijo al fin.
Gálar reprimió una sonrisa. Sacó una cinta de alguna parte de su cuerpo y la lanzó al aire. Angroda reía triunfante.
- ¡AMBIDEN! - la cinta creció en tamaño y firmeza y se abalanzó sobre Angroda, que gritó sorprendida cuando la cinta la amarró con fuerza.
Gálar hizo un movimiento con la mano y de inmediato Angroda se adelantó hacia el Portal.
- Aquí está mi ofrenda.
- ¡NOO! ¡NOO! ¡MALDITO TRAIDOR! - el rostro de Angroda estaba desencajado de pánico.
- Angroda es tu culpa. Eres solo una primeriza arrogante que pensó que podía jugar conmigo y ganar.- dijo Gálar con seriedad.- En verdad esto no me agrada, pero como dije a Elbe, tengo que recuperar a mi hermana. Ahora ve con el Guardián.
El Guardián extendió los brazos y en el acto se materializó una niña dormida. El Guardián envió la niña hacia Gálar flotando con suavidad; luego, con la misma delicadeza atrajo hacia él a la bruja, sin prestar atención a los gritos de ella.
- Los Vigilantes pueden pasar.- dijo y luego desapareció con Angroda en los brazos, mientras los últimos gritos de ella desaparecían con él.
Gálar se arrodilló con la pequeña Níbel en los brazos. Luego miró a la joven.
- ¡Elbe destruye el Portal!
Elbe, confundida, sintió que todo giraba a su alrededor. ¿Qué había ocurrido?
- Por el amor de Nérthus, muchacha. ¡Destruye el Portal! - insistió Gálar.
La joven salió de su letargo y se apresuró en obedecer.
De súbito un pequeño remolino ingresó a toda velocidad y se detuvo ante Gálar.
- ¡Dame un motivo para no cortarte en trocitos y venderte como bocadillos, en la feria anual de los trolls! - exigió un furioso Ingi.
Gálar lo miró con aire de disculpas.
- Angroda cometió el error de revelarme muy pronto como podía recuperar a Níbel, de modo que de inmediato organicé mi plan.
- Creo que untaré tus trocitos en una salsa de especias y ají. ¡Muy picante! - señaló Ingi con una sardónica y maligna sonrisa.
- ¡De acuerdo, de acuerdo! - se apresuró Gálar en explicar.- La idea era hacerle creer a Angroda que los traicionaba a ustedes, cuando en realidad era a ella a quién pretendía utilizar.
- Pues, fuiste muy convincente. Puede que demasiado.- aseguró Aelwin con el ceño fruncido.
Gálar se encogió de hombros.
- Ingi siempre me dice que lo de actuar se me da bien.
- ¡SON ELLOS! ¡SON ELLOS! - Runi revoloteó espantada por el lugar y después se refugió en los brazos del elfo.
Gálar miró hacia el Portal y su rostro se desencajó por el horror. Al otro lado del Portal, aun muy lejos y envueltos en espesa y negrusca niebla, se acercaban tres seres negros y de los que emanaba una fría sensación de maldad.
- ¡ELBE!
- ¡No puedo! Lo intento una y otra vez pero no logro destruirlo.
Gálar se reprochó a sí mismo, en su alegría por recuperar a Níbel había descuidado a Elbe y su misión.
- ¿Estás segura de que efectúas el encanto correctamente?
- Sí... ¡Oh! Gálar. ¡No sé que más hacer!
- Si Elbe es la Elegida de los Vigilantes Blancos y Gálar el Elegido de los Vigilantes Negros, tal vez deberían realizar juntos el encantamiento. A lo mejor a eso se refería el oráculo, juntos logran la energía de Nérthus. O algo así ¿No? - propuso Aelwin.
- Pueda que el muchacho tenga razón. ¡Decidan de prisa! Los oscuros están cada vez más cerca – los apremió Ingi.
- No perdemos nada intentándolo.- Gálar le entregó la niña dormida al duende y se paró junto a la joven.
- ¿Lista?
- Contigo siempre.- respondió Elbe.
Gálar sonrió.
- ¡Ahora!
Por el poder de Nérthus,
Vigilantes Blancos.
Por el poder de Nérthus,
Vigilantes Negros.
Cumplan nuestro deseo.
Hoy y para siempre.
Por el poder de Nérthus.
¡Que se derrumbe el Portal!
Terminado de pronunciar el encantamiento, un rayo de luz blanca surgió de la joven y uno negro del mago. Ambos rayos, primero se trenzaron y luego se fundieron formando un color indefinible que chocó contra el Portal. Entonces todo empezó a temblar y el Portal se derrumbó, con un escalofriante y furibundo chillido de los Vigilantes Negros, que se habían apresurado, en un intento de cruzar antes de que la entrada se destruyera. Un vapor fétido y verdusco en forma de garra logró cruzar, y trató de alcanzar a los presentes antes de desvanecerse. El techo y las paredes empezaron a vibrar. Con suma urgencia el grupo salió del lugar y ya afuera, contempló como la elevación de roca se desmoronaba hasta convertirse en escombros y luego en polvo que se esparció con el viento, borrando todo vestigio de la presencia de algún montículo o algo parecido.
- Por fin. Todo terminó. Destruimos el Portal y recuperamos a la pequeña Níbel.- Elbe sonrió, sus ojos se iluminaron por el alivio y la felicidad.
Gálar la miró con aire culpable. Le tomó el rostro entre sus manos y la besó.
- ¡Ay! Elbe. ¿Me perdonarás alguna vez? - dijo compungido, abrazándola.- Te dije cosas horribles allá adentro. Te traté en forma muy cruel. Has sufrido mucho por mi culpa. Sin mencionar que envié a tu prima hacia ese lugar.
Elbe se apartó un poco y acarició el rostro masculino.
- Debo reconocer que en verdad creí que me habías traicionado. Pero ahora entiendo por qué lo hiciste. En cuanto a Angroda, cada quién tiene lo que merece. Tanto ella, como tú. Y te advierto que tu sentencia es compensarme y hacerme feliz por el resto de nuestras vidas.
Gálar rió y volvió a besarla.
- Casi me descubro, cuando tan generosamente te ofreciste para reemplazar a Níbel y aun entonces pensar en el bien del mundo ¡Fuiste tan noble! Que estuve a punto de abrazarte, pero Angroda habría reaccionado y todo se habría perdido.
De pronto Níbel se quejó y empezó a moverse.
- Está despertando.- anunció Ingi.
Gálar se acercó. La niña abrió sus hermosos ojos y pestañeando, miró detenidamente a su hermano mayor.
- ¡Gálar! Eres tú. ¡Pero qué viejo te ves!
El mago rió, con el rostro humedecido por las lágrimas. Los demás trataron de contener sus ahogados sollozos.
- ¡Níbel! ¡Mi querida y dulce hermanita! - murmuró estrechándola entre sus brazos.
- ¿Por qué lloras? ¡No estés triste, Gálar! Yo estoy bien. Estaba en... - Níbel trató de recordar, por unos instantes su vista se nubló, como si su espíritu vagara lejos de ahí.- ¡Tengo hambre! - dijo de pronto.- ¿Me puedes dar de comer, por favor?
- Por supuesto, hermanita. Puedes comer todo lo que quieras.
- ¿Quiénes son ellos? - preguntó mientras se tomaba un tazón de tibia leche.
- Somos amigos de tu hermano, Níbel y ahora somos tus amigos también.- dijo Elbe acariciando los oscuros cabellos.
- Somos una familia ¿Sabes?- aclaró Runi posándose junto a ella.
- ¿Y viviremos juntos para siempre?
Gálar la miró con un nudo en la garganta. Debía hacer las cosas en forma correcta.
- Iremos a ver a papá y mamá, Níbel. Ellos te necesitan.
Níbel lo miró.
- Ellos se alegrarán de verme, igual que mis otros hermanos. Pero eres tú quién me necesita. A papá y a mamá los visité con frecuencia en sus sueños. También traté de visitarte a ti pero tú me lo impedías.- la pequeña colocó su manita en el rostro de su hermano.- Siempre juntos.
-Siempre.- prometió. Jurándose así mismo que cumpliría.
Epílogo:
Diez años después...
Elbe contempló el castillo Ludendorf con creciente emoción. Ya nada quedaba del ruinoso edificio que la viera crecer. En su lugar se elevaba una construcción sobria y bella y cuyas paredes se adornaban con enredaderas y flores trepadoras. El castillo se rodeaba de rosales de distintos colores y frondosos árboles frutales.
El carro se detuvo frente al castillo. Un joven rubio, alto y de porte aguerrido; el nuevo duque de Thorgren, los esperaba a la entrada. Elbe descendió del carro y corrió hacia el joven duque.
- ¡Ivar! Mi pequeño Ivar.- exclamó abrazándolo.
El joven, que era por lo menos veinte centímetros más alto que ella, le devolvió el abrazo con una sonrisa.
- ¡Oh! Elbe. Ya no soy un niño, soy el Duque de Thorgren, y he arriesgado mi vida por el rey Fenrec en más de una ocasión.
- ¡Tonterías! Solo tienes diecisiete años, aun eres mi pequeño Ivar.
Gálar, que había entregado las riendas del carro a unos sirvientes, se acercó acompañado de Ingi, Aelwin y Runi. Níbel se quedó unos pasos atrás.
Ivar les dio la bienvenida a todos y manifestó su alegría por tenerlos de visita en el castillo una vez más.
Cuando Ivar vio a Níbel sus ojos brillaron de admiración. Se adelantó y tomó ambas manos de la muchacha entre las suyas.
- ¡Que hermo... ¡ Quiero decir ¡Qué gusto verte otra vez, Níbel!
A modo de respuesta la joven le regaló una dulce sonrisa y el joven duque la miró arrobado.
Elbe entró en el castillo y saludó al resto de la familia; o a lo que quedaba de ella. Los orgullosos padres de Ivar; los padres de Elbe, que habían perdido toda arrogancia y saludaban con alegre timidez. También estaba la viuda del anterior duque de Thorgren y madre de Angroda y Duffus, pero que sin embargo, no lamentaba la pérdida de sus hijos y marido, que para ella solo habían sido motivo de preocupación y vergüenza.
¿Los ausentes? Harald, el hermano de Elbe, que fue muerto por Angroda poco después de que ella asesinara a Neala. Duffus murió a causa de una herida gangrenada, que recibió en una trifulca de taberna, cinco años atrás. Por su parte, Jerrid, el anterior Duque de Thorgren, había muerto hacía un año, de un ataque al corazón.
¿Cómo recuperó Ivar el honor familiar? Cuando contaba quince, mientras compraba cerveza para su tío Jerrid en una taberna, escuchó como se urdía un complot para asesinar al único hijo del rey Fenrec, llamado Thorvard. Ivar se las arregló para llegar hasta el príncipe, informarle del complot y participar activamente en desenmascarar a los traidores. Thorvard no solo le ofreció su gratitud sino que también su amistad y convenció a su padre para restituir el buen nombre del ducado de Thorgren.
- ¿Otra vez se irán? ¿A donde y por cuanto tiempo esta vez? - preguntó Ivar a su prima.
- Hemos recibido noticias de que se ha descubierto un Portal en el reino de Olrun. Como siempre, debemos encontrarlo antes de que aparezca algún Elegido.
- ¡Olrun! Pero eso queda demasiado lejos. Tardarán mucho tiempo en regresar.- se lamentó Ivar.
Elbe miró a su primo y sonrió.
- ¿A quién extrañarás más?
Ivar no respondió, caminó hacia el balcón y miró el paisaje. Abajo, en el jardín, Gálar hablaba con Níbel. Su expresión era acongojada.
Ivar frunció el ceño.
- ¿Qué le pasa a Gálar? Se ve muy triste.
- Ah. Seguramente está tratando de convencer a Níbel de que nos acompañe.
El rostro de Ivar se animó.
- ¿No va a ir con ustedes?
Elbe negó con una sonrisa.
- Precisamente iba a preguntarte si puede quedarse en Ludendorf durante nuestra ausencia.
- ¿Bromeas? ¡Me encantaría! ¿Por qué no va?
- ¡Oh! Bien. Ocurre que se enamoró.
Ivar palideció. Su ceño volvió a fruncirse.
- ¿De quién?
La sonrisa de Elbe era enigmática.
- Pues de un joven Duque, amigo del príncipe Thorvard y que le salvó la vida en una ocasión.
El rostro de Ivar se encendió de felicidad. Sin querer perder más tiempo, bajó por el balcón, corrió hacia los hermanos y tomó las manos de la muchacha con devoción.
- ¡Con tu permiso Gálar! Níbel ¿Quieres venir a pasear conmigo por el Jardín?
Níbel sonrió radiante.
- Claro.
Los jóvenes se alejaron, dejando a un desolado Gálar.
Elbe descendió suavemente desde el balcón y se acercó a su marido.
- Mi Níbel quiere dejarme.- gimoteó.- tu malvado primo me la quiere quitar.
Elbe palmeó consoladora el brazo de Gálar.
- Es la ley de la vida, mi querido esposo... Ven, vamos con los demás.
En uno de los cercanos árboles, Runi se encontraba con otro drakia, cuyas brillantes escamas eran de un azul claro.
- Soy Runi ¿Quién eres tú?
- Soy Bívir. Bívir, el viajero, me llaman.
- ¿Quieres ser mi amigo, Bívir? - preguntó la drakia con dulzura.
- Me encantaría, pero solo estoy de paso.
- ¿A donde vas?
- Pues... No sé. Verás, viajo por el gusto de viajar.
- Nosotros partiremos pronto hacia Olrun. Si quieres, puedes venir con nosotros.
- ¿De verás? Pues me gustaría, sí.
- ¡Fantástico! - se alegró Runi.- Ven, te presentaré a mis amigos. Son como mi familia ¿Sabes?
Runi y Bívir se alejaron charlando animadamente.
Sobre los cielos de Ludendorf un blanco y solitario cisne va al encuentro del fantasma. Egon, sexto duque de Thorgren, esta ahora libre de la maldición, y junto al cisne marchará por fin a descansar en paz.
Saludos a todos. Un gran abrazo y besos y FELIZ NAVIDAD!!!!!
Publicado:Dom Dic 16, 2007 1:14 pm
DragonTrainer
Asunto:
Escritor de fanfics
Registrado: 03 Sep 2006
Mensajes: 231
Ubicación: En mi blog
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy buena!
Me encantó. Me tuviste en suspenso, me hiciste creer en la traición, y.... bah
Me basta con decir que fue una historia muy buena, excelente.
Por cierto, el ofrecimiento queda. Si me pasas el documento en word, te hago un pdf para que lo subas al sitio web que se te de la gana. Si tienes fanarts/ilustraciones, también pásamelas y las incorporo al documento.
Pues... ¿Qué más puedo decir? Esta historia (que por cierto no es un fic, es una verdadera historia original) me demuestra que eres una escritora bastante buena. Que no se pierda eso
Saludos
PD: Si quieres enviarme el doc, mándame un MP y yo te contesto con mi dirección de e-mail.
PD2: Feliz navidad, y... ¡Feliz cumpleaños! Que cumplas muchos más.
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Publicado:Lun Dic 17, 2007 9:32 am
Saphira
Asunto:
Transeúnte
Registrado: 09 Ago 2007
Mensajes: 24
Muuchas gracias por tus palabras amigo Dragontrainer. Me alegra mucho que te haya gustado esta historia y que la parte del suspenso haya sido creible. Me alegra mucho.
Te deseo una muy feliz navidad y un prospero año nuevo, junto a toda tu familia y seres queridos . Con respecto al ofrecimiento, te enviaré un PM ;P
Y a todos los lectores de EL Rincon del Fans les deseo una muy felices fiestas.